LA AMABILIDAD

Por Dr. Alberto Montoya Montoya

Director de la Revista Estrellas en Colombia

 

Para SÓCRATES y PLATÓN, toda persona sin excepción, libra una ardua batalla. Por eso, hay que ser amable con todo el mundo. Ser amable con todos los que te cruzas, es pelear una dura batalla. En ese espacio, el que ofrece amabilidad gana amistad.

 

La raíz latina de amabilidad emana del verbo amare y el sufijo idad, que es semejante a “cualidad”, es decir, la amabilidad es la cualidad de amable.  Por lo expuesto, el adjetivo amabilidad, está referido a la alteridad, entendida como la capacidad de ser otro o distinto. La ausencia de amabilidad representa la anulación del otro, su no existencia. La amabilidad representa lo que es afable, afectuoso, simpático, expresivo, cordial, digno de ser apreciado.

 

Con la amabilidad se construyen tejidos de participación y colaboración. La amabilidad es un cimiento que destruye la violencia. Por eso, esa cualidad humana hay que alentarla, animarla, cuidarla y protegerla, porque es una virtud auténtica que conduce al respeto del otro.

 

“Conócete a ti mismo”, es una frase que estaba inscrita en el Templo de Apolo en Delfos. Exactamente en Pito y que SÓCRATES y luego PLATÓN, la difundieron por su penetrante valor ético y reflexivo, evocando la categoría de interiorizarse antes de tomar cualquier decisión.

 

En ese mismo Templo, en una de sus salas, se encontraba una inscripción de la sibila, esa mujer sabia, entrenada desde niña para revelar el mensaje de los oráculos: “Te advierto, quienquiera que fueres tú, que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que, si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y los dioses”.

 

Antes de SÓCRATES, los filósofos se habían consagrado al estudio del mundo físico y por esto habían investigado hechos reales, como el movimiento, la formación del universo, etc. Era la teoría atomista de que el conocimiento es percepción, y, por lo tanto, relativo. Es el caso de los sofistas que concibieron una alusión pasajera al hombre, al colocarlo como criterio de todo conocimiento; siendo la palabra, la retórica, el arte de convencer y no el hombre mismo. El gran mérito de SÓCRATES fue dividir el conocimiento en dos espacios: el del mundo exterior y el del mundo interior. Con el área del mundo interior, investiga al hombre y se abre un nuevo espacio de sabiduría.

 

En ese interior, los filósofos buscaban la verdad y el bien bajo la premisa de valores universales. En esta Escuela, se prefiere el diálogo y se enseña que “nadie actúa mal a sabiendas”. El mundo exterior es una batalla continua mientras que el mundo interior debe ser un oasis de paz.

 

Quien profesa la amabilidad, cultiva la ternura y la bondad, como la puerta de entrada al amor. La amabilidad. es energía, brío, alegría, sencillamente felicidad.

 

SÓCRATES al disertar sobre la justicia, la honestidad, la fidelidad, la amistad y la amabilidad como virtudes y al enseñar cómo se obra correctamente, se convierte en el fundador de la ciencia moral o de la ética. Ese fue uno de los principales aportes a la historia del conocimiento. Esta es una experiencia que nos legó para ser reflexionada para todos los hombres y para todos los tiempos. Sin lugar a dudas, se trata del método inductivo, que no es otro que la aptitud de la mente para encontrar lo universal en lo particular.

 

SÉNECA, filósofo romano, nacido en Córdoba (España), preceptor de Nerón, comprendió el pensamiento griego, convirtiéndose en el máximo exponente del estoicismo nuevo, (espíritu ecléctico y sintético) cuya filosofía era el de encaminar a los hombres hacia la virtud. Sobre la virtud de la amabilidad, expresó: “Donde hay un ser humano, hay una oportunidad para la amabilidad”. “Vive con tus inferiores de la manera que quisieras que tus superiores vivieran contigo”.

 

De los gobernantes de la antigüedad, seleccionamos a: SALOMÓN, el último monarca del Reino Unido de Israel, nacido en Jerusalén, político sabio y pacifista, que dividió su territorio en doce distritos, reforzado por ciudades granero para almacenar provisiones. Celebró tratados con gobiernos vecinos, intercambiando alimentos por madera (Cedros del Líbano), con la cual realizó fastuosas construcciones. Es el autor del hexagrama de la estrella de David, símbolo mayor del judaísmo. El vértice del triángulo que apunta a lo alto indica la sabiduría y la divinidad, y su contrario hacia abajo, las tinieblas. Como buen rey, entendió que la amabilidad a sus súbditos era el secreto de su seguridad: “La amabilidad y la fidelidad mantienen a salvo a un rey, a través de la bondad se asegura su trono”. “Más con los modosos está la sabiduría. Una respuesta blanda, quiebra la ira; una contestación dura excita el furor”. ALEJANDRO MAGNO, gran conquistador y consumado estratega, señaló sobre la amabilidad: “Cualquier posesión que obtengamos con nuestra espada no puede ser segura o duradera, pero el amor obtenido por la amabilidad y la moderación es seguro y duradero”.

 

Los tres filósofos orientales más admirados que dejaron proverbios sobre la amabilidad, fueron: El pensador y educador chino, CONFUCIO, cultivó el amor por lo tradicional y un culto por las virtudes naturales, especialmente las que protegen y preservan la familia. El padre es un Emperador en su hogar. Las virtudes que defendía eran especialmente la compasión y la equidad; como un método de ayuda a los semejantes y el respeto por los bienes ajenos. Solo se adquiere sabiduría con el estudio, la reflexión y el esfuerzo y la reverencia hacia el orden divino. En su doctrina propugnaba por cumplir las obligaciones con el Estado. Al describir la amabilidad, sentenció: “Olvídate de las lesiones; nunca olvides la amabilidad”. “Practicar cinco cosas bajo cualquier circunstancia constituye una virtud perfecta; estos cinco son la gravedad, la generosidad del alma, la sinceridad, la seriedad y la amabilidad”. LAO TSÉ, uno de los filósofos más importantes de la civilización china, creador del taoísmo, se refirió a la amabilidad como amor y confianza: “La amabilidad en las palabras crea confianza. La amabilidad en el pensamiento crea profundidad. La amabilidad al dar crea amor”. BUDA, sabio y fundador del budismo. Es llamado el “iluminado”. Sus enseñanzas en la India son una doctrina filosófica y religiosa. Se le dio ese nombre por haber alcanzado un completo estado de tranquilidad mental. Su aforismo sobre la amabilidad: “Mientras la lluvia cae sobre justos e injustos por igual, deja que tu corazón no se vea perturbado por los juicios y deja que tu amabilidad llueva sobre todos”.

 

En el imperio romano destacamos a políticos, pensadores y filósofos que citaron sentencias sobre la amabilidad: PUBILIO SYRUS, escritor latino de la antigua Roma, nacido en Siria: “Puedes lograr con amabilidad lo que no puedes por la fuerza”. MARCO AURELIO, emperador romano, llamado el rey filósofo: “Empieza cada día diciéndote: Hoy me encontraré con interferencias, ingratitud, insolencia, deslealtad, mala voluntad y egoísmo, todo ello debido a la ignorancia de los ofendedores, que no distinguen el bien del mal. Pero yo he visto la belleza del bien y la fealdad del mal, y reconozco que el malhechor tiene una naturaleza semejante a la mía, no la misma sangre, pero sí la misma mente. Por eso, no puede herirme”. PUBLIO OVIDIO NASÓN, poeta romano, autor de “Metamorfosis”, un extenso poema que narra historias y leyendas mitológicas: Militiae species amor est. (El amor es una especie de guerra). Así concibió OVIDIO, el amor, como guerra constante al estilo de los filósofos griegos. En ese contexto, si la amabilidad es la virtud que nace después de haber librado peligrosas batallas interiores y considerando que la amabilidad es amor, esa virtud, por supuesto se logra luego de haber salido victorioso de esas batallas que alimentan el odio en el hombre.

 

JEAN-JACQUES ROUSSEAU, el filósofo ginebrino, estudioso de los clásicos griegos, encargado por el filósofo francés DIDEROT de la redacción de los escritos de música de la Enciclopedia, departió en debates y reuniones ilustradas con VOLTAIRE, D´ALEMBERT, RAMEAU, entre otros intelectuales. Para ROUSSEAU, las bondades se encontraban en los “hombres en su estado natural”, en la cual no tenían ni vicios ni virtudes. Estos hombres estaban más preocupados del daño que podían recibir al daño que podían propiciar. Pregonaba que la corrupción se encontraba en el estado social y ella era el origen del sufrimiento y de las injusticias sufridas. Lanzó diatribas contra el progreso y ello le valió una disputa con el resto de filósofos de la ilustración. VOLTAIRE lo inculpó de censurar el progreso señalando que “jamás se desplegó tanta inteligencia para querer convertirnos en bestias”. ROUSSEAU, sobre la amabilidad consignó: “¿Qué sabiduría puedes encontrar que sea mayor que la amabilidad?”.

 

THOMAS HOBBES, filósofo británico, pionero del estudio de la organización social del hombre. Compartió opiniones con GALILEO, BACON y JOHNSON. Fue duramente criticado por la sociedad de su tiempo. En su obra El Leviatán o “La materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil. En esa obra está recolectada en esencia todo su pensamiento. Muchos pensadores y la Iglesia consideraron que ese Texto estaba impregnado de ideas ateas. Defendió el poder divino de los reyes, lo que le generó entre los Enciclopeditas y pensadores de la época muchos problemas por ser el teórico político del absolutismo. En su Leviatán, dijo: “Quien mire en su interior y considere aquello que hace cuando piensa, opina, razona, y sobre qué bases leerá y conocerá los pensamientos y las pasiones de todos los hombres en ocasiones similares”. En ese mundo de la filosofía interiorista, esa expresión significa conocernos a sí mismo. HOBBES, es conocido también por la “reunión de temores”, círculo que ofrece trascendencia a la civilización como estadio ulterior en el perfeccionamiento del hombre. Este filósofo es partidario de la necesidad de un estado natural: El hombre es un lobo para el hombre”, sentenciando de esta forma que el mundo natural es el mundo del miedo, de la angustia y de la ansiedad. Recordemos el lema de la ilustración: ¡Sapere aude!

 

MICHEL DE MONTAIGNE, filósofo francés, fue el principal defensor del escepticismo en el Renacimiento tardío. Admiraba a los filósofos, historiadores y poetas de la Grecia antigua. En su madurez, sin embargo, pidió distanciarse de la filosofía: “Hay que proponerse filosofar sin Aristóteles”. El centro de su filosofía fue estudiarse a sí mismo. “Yo no me encuentro a mí mismo cuando más me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero”. Su frase principal fue: “Qué se yo?   Sobre la amabilidad, declaró: “Aunque pudiera hacerme temible, preferiría hacerme amable”.

 

Las Sagradas Escrituras, escrita por los hombres, inspirados por el Espíritu Santo, hablaron y escribieron sobre la amabilidad. PROVERBIOS 15:1 “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leño al fuego”. PROVERBIOS 16:24 “Panal de miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo”. GÁLATAS 5:22-23 “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay que condenar estas cosas”. COLOSENSES 3:12 “Como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia”.

 

Los santos de la Iglesia dejaron estampadas sus frases sobre esta virtud. SAN FRANCISCO DE ASÍS, el pobrecillo que tiene alma de querube y lengua celestial: “Señor hazme un instrumento de tu paz. Donde haya odio siembre yo amor; donde haya ofensa, perdón; donde hay duda, fe; donde hay desesperación, esperanza; donde hay tinieblas, luz; donde haya tristeza, alegría”. SAN FRANCISCO DE SALES, el santo de la amabilidad: “Nunca tengas prisa; haz todo tranquilamente y con un espíritu tranquilo. No pierdas tu paz interior por nada en absoluto, incluso si todo tu mundo parece molesto”. SAN BASILIO, Padre de la Iglesia Griega y santo de la Iglesia Ortodoxa: “El que siembra la cortesía cosecha amistad, y el que planta la bondad reúne amor”. “Un árbol es conocido por su fruto; Un hombre por sus obras. Una buena acción nunca se pierde; El que siembra la cortesía cosecha la amistad, y el que planta la bondad reúne el amor”. SANTA MARGARITA MARÍA, la santa de las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús: “Amor, gloria y alabanza sean dadas por siempre al Corazón de nuestro adorable Salvador, que es todo amor, todo amoroso y todo amable”. JUAN BOSCO, llamado Don Bosco, invitó a tratar a los niños con amabilidad: “A los niños les hace mucho bien tratándolos siempre con amabilidad. Hay que amarlos y estimarlos a todos por igual, aunque alguna que otra vez no lo merezcan”. SAN AMBROSIO, obispo de Milán, teólogo y orador, padre de la Iglesia latina: “La amabilidad recibida debe ser devuelta con una mano más libre”. TERESA DE CÁLCUTA, monja católica albanesa, premio Nobel de la Paz: “Las palabras amables pueden ser cortas y fáciles de decir, pero sus ecos son realmente infinitos”.

 

Líderes espirituales no podían ser ajenos a la invitación de la filosofía de la amabilidad. DALAI LAMA, líder del budismo tibetano: “Todas nuestras vidas empezaron con el afecto humano como primer soporte. Los niños que crecen envueltos en afecto, sonríen más y son más amables. Generalmente son más equilibrados”. Esta es mi religión simple. No hay necesidad de templos; No hay necesidad de una filosofía complicada. Nuestro propio cerebro, nuestro propio corazón es nuestro templo; La filosofía es la amabilidad”. “Sé amable cuando tengas la posibilidad. Siempre tienes esa posibilidad”.

 

La filosofía, decía HEGEL, “es un mundo al revés”. Los filósofos al perseguir la verdad, tienen el deber ético de pronunciarse sobre las virtudes del hombre. En esa perspectiva, estudiaron la amabilidad. KANT, filósofo y pensador prusiano de la ilustración, precursor del idealismo alemán: “La amabilidad es la belleza de la virtud”. “Las personas que tengan un buen corazón, irán de manera pacífica y educada por una complacencia en el mundo. Este tipo de individuos, siempre sentirán una sincera compasión por la miseria de otros”. “Compórtate de una manera tal que trates a la humanidad de una forma particular. Jamás trates a las personas como si fuesen un medio para lograr un fin, todo lo contrario, siempre trata a las personas al mismo tiempo como si esto fuese el fin último”. ARTHUR SCHOPENHAUER, filósofo alemán y máximo exponente del pesimismo filosófico: “La amabilidad es como una almohadilla, que, aunque no tenga nada por dentro, por lo menos amortigua los embates de la vida”. NIETZSCHE, filósofo y poeta alemán: “También suelen hacerse los amables contigo. Pero esa fue siempre la astucia de los cobardes, ¡Sí, los cobardes son astutos!”

 

La sensibilidad depurada, entusiasta, vivencial y los poderosos destellos de percepción creadora, es lo que produce poesía. Los poetas siempre estarán presentes para cantar las virtudes del hombre en cada tiempo de la historia. RALPH WALDO EMERSON, poeta estadounidense y filósofo trascendentalita. En su libro “Naturaleza”, expone los lineamientos de su filosofía. Potenció los valores del ser, entre ellos, la amabilidad: “No puedes hacer una amabilidad demasiado pronto, porque nunca sabes qué tan pronto será demasiado tarde”. “Sé tonto. Sé honesto. Sé amable”. “De todas las formas de perder a una persona, la muerte es la más amable”. “Los buenos modales se consiguen a base de pequeños sacrificios”. KAHLIL GIBRAN, poeta libanés: “Del hablador he aprendido a callar; del intolerante, a ser indulgente, y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros”. “La ternura y la amabilidad no son signos de debilidad y desesperación, sino manifestaciones de fuerza y ​​resolución”. “La amabilidad es como la nieve: embellece todo lo que cubre”. HAN SHAN, “El sabio de la montaña fría”, poeta chino de la dinastía Tang: “Una persona sabia siempre es amable y considerada. Siempre ve lo que se necesita. Permite que la nieve caiga sobre un cuerpo acalorado. Proporciona agua fresca para mitigar una sed desesperada”. MÁXIMO GORKI, fundador del movimiento literario del realismo socialista fue nominado cinco veces al Premio Nobel de Literatura: “Un hombre alegre es siempre amable”.

 

Los presidentes de los Estados Unidos, estamparon en el libro de la historia sus frases sobre la amabilidad: BENJAMIN FRANKLIN, considerado el primer héroe de los Estados Unidos, científico que se dedicó al estudio de la electricidad: “El que te ha hecho una bondad estará más preparado para hacerte otra que el que tú mismo has obligado”.  THOMAS JEFFERSON, padre fundador de la democracia americana: “Se cortés con todos, pero íntimos con pocos ”FRANKLIN PIERCE, 14 presidente de los Estados Unidos por el partido Demócrata: “No puede expresar mejor esperanza para mi país que la amable Providencia que sonrió a nuestros padres para que sus hijos puedan preservar las bendiciones que han heredado”. FRANKLIN D. ROOSEVELT, 32 presidente de los Estados Unidos: “La amabilidad humana nunca ha debilitado la resistencia ni suavizado la fibra de un pueblo libre. Una nación no tiene que ser cruel para ser dura”.

 

Jefes de Gobierno de países democráticos consignaron sus proverbios sobre la amabilidad. BENJAMÍN DISRAELI, Primer Ministro del Reino Unido y orador consumado: “Se le acaban los nervios a una persona cuando tiene que ser amable todos los días con el mismo ser humano”. DIANA, princesa de Gales, conocida como LADY DI, casada con el príncipe Carlos, heredero de la Corona británica: “Llevar a cabo un acto de bondad al azar, sin ninguna expectativa de recompensa, con la certeza de que un día alguien podría hacer lo mismo para usted”. “La amabilidad y el cariño de las personas me han llevado a través de algunos de los momentos más difíciles, y siempre su amor y afecto han facilitado el viaje”.

 

En el mundo de las metáforas es interesante la versión que nos brinda JEREMY FINK, en el Sentido de la Vida: “Hay una pelea dentro de mí”, dijo un anciano a su hijo. “Es una pelea terrible entre dos lobos. Un lobo es malvado. Es ira, envidia, tristeza, arrepentimiento, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego. El otro lobo es bueno. Él es alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, amabilidad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe. La misma pelea está ocurriendo dentro de ti. “El hijo lo pensó por un minuto y luego preguntó: “¿Qué lobo ganará?” El anciano respondió simplemente: “A quien alimentas”.

 

Séame permitido, disertar sobre la amabilidad:

 

La amabilidad es sentimiento que enaltece el alma; es una forma hermosa de ser y de actuar. Es un talante que conquista corazones y desarma los espíritus. Siempre he considerado que en la amabilidad hay una sabiduría escondida. Una persona sabia siempre es amable y respetada. La persona amable suministra agua fresca en el desierto acalorado. ¡Que hermoso se hace el día cuando nos encontramos en el camino con una persona amable! Ser amable, no es un acto común, sino una hermosa ofrenda de respeto. La amabilidad satisface un estilo de vida, un modo de comparecer en sociedad. La amabilidad es una inversión asegurada. El premio que te ganas por esta virtud, es la bondad.

 

Tenemos que reconciliarnos con la amabilidad. Ningún espíritu se puede ver perturbado por el imperio del odio. Figúrense un mundo donde todos departiéramos con respeto y amabilidad. Los invito a no insuflar odios y a no practicar la tragedia de la venganza. Nuestro compromiso es con la amabilidad, esa virtud, nos enseña a ser tolerantes, a seguir siendo como somos, comprensivos, gentiles, felices, a ser las personas más encantadoras del universo.

 

Si expresamos bondad, gratitud, fraternidad y comprensión con los demás, tenemos la clave para vivir una existencia feliz. La amabilidad es buena voluntad, es un bálsamo que produce empatía, ternura, confianza y decencia. La amabilidad absuelve el vacío que dejan los fastidiosos y los incultos. Ella, evapora los rencorosos pensamientos y los actos hostiles. Una frase amable, evita una guerra. La amabilidad sólo se aprende en la Escuela de la cortesía.

 

La amabilidad es como el sol que derrite el hielo, es el pasaporte que abre puertas, conquista amigos y ensancha los corazones. Es la luz que irradian las estrellas, es la cálida sonrisa que se convierte en lenguaje universal, es la religión donde no se requiere de templos, es la palabra que pronuncias con delicadeza y que tu receptor sabe apreciarlas toda una vida.

 

Unidos podemos cambiar esta encantadora Colombia, si en la hora de ahora, esparcimos el culto a la amabilidad.  Imaginémonos una vida, no de grandezas sino de pequeñas cosas y detalles, como obsequiar una flor a una mujer hermosa, esparcir palabras cálidas y llenas de afecto, acariciar a un niño, contemplar una mariposa multicolor, extasiarse con la constelación de estrellas o arrodillarse ante la Suprema Majestad de Dios a rendirle una plegaria.